¿Aborreces a tu hijo?

¿Qué padre en sus cinco sentidos podría dejar de amar a sus hijos? Sin importar qué tan mal se comporten los hijos, es imposible dejarlos de amar. Aún cuando un hijo comete un crimen terrible y va a la cárcel, ¿qué padre podría dejar de amar a su hijo?

Ciertamente, ese padre se dolería en gran manera de ver a su hijo en la cárcel, o perdido en las drogas o en el alcohol. Podría estar enojado con él, pero jamás lo dejaría de amar.

De igual manera, nuestro Padre celestial se duele de nuestro proceder pecaminoso. Especialmente, se duele de aquellos que le dan la espalda, y de aquellos que por incredulidad o ignorancia no han recibido a Su Hijo Jesucristo como su Señor y Salvador.

En Juan 3:36 dice “El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él.” (NOTA: La palabra “Hijo” se refiere a Jesús).

Juan 3:16-18 dice “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito, para que todo aquel que cree en El, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque Dios no envió a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por El. El que cree en El no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios.”

Solo aquellos que han creído en Jesucristo en su corazón, podrán alcanzar salvación y vida eterna; los que no han creído en El estarán condenados a una eternidad apartados de Dios. Apocalipsis 20:15 dice “Y el que no se halló inscrito en el libro de la vida fue lanzado al lago de fuego.”

¿Te encuentras alejado de Dios, o no sabes con certeza cuál será tu destino cuando partas de este mundo, o cuando el Señor regrese por los suyos? En Dios nunca es tarde para arrepentirte de tus pecados y recibir el regalo de la salvación en Cristo Jesús.

Isaías 1:18 dice “Venid luego, dice Jehová, y estemos a cuenta: si vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos; si fueren rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana.”

Romanos 8:38-39 dice “Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro.”

Jeremías 31:3 dice “Desde lejos el SEÑOR se le apareció, diciendo: Con amor eterno te he amado, por eso te he atraído con misericordia.”

Acércate a Dios y El se acercará a ti. Lee la Biblia, especialmente el libro de San Juan y Romanos y Dios en su misericordia no te dejará desamparado.

Que Dios te bendiga y tenga misericordia de ti.